San Luis, Ariz.- El trabajo de Jesse López para que los jóvenes retomen la vía hacia una vida satisfactoria y su empeño en transmitir el valor del servicio a la comunidad, fue reconocido a nivel nacional por la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, LULAC.

El coordinador del concilio local 1027 de LULAC y del programa PPEP-Youthbuild-AmeriCorps, fue galardonado con el reconocimiento John Arnold a la Labor Humanitaria y Servicio Comunitario, el 12 de julio, en el marco de la Convención Nacional de LULAC celebrada el Milwaukee.

Desde hace 16 años, López coordina el programa que permite a jóvenes que desertan de la preparatoria retomar su educación, ayudándoles a obtener el Diploma de Educación General (GED), y al mismo tiempo les capacita en construcción e impulsa su participación en servicio comunitario.

Dieciséis grupos de jóvenes se han graduado del programa, obteniendo el documento para continuar sus estudios a nivel superior, mejores oportunidades de empleo y formación de valores de servicio a la comunidad.

“Para mí, una de las frases que más me llama la atención y ha influido en mi es la de ‘el que no vive para servir, no sirve para vivir’, de la Madre Teresa de Calcuta, ahí se refleja la importancia del servicio a la comunidad, a los demás”, comentó Jesse López, respecto al valor de servir.

López coordina al grupo de Youthbuild, trabajadores del campo o hijos de jornaleros, que, a su vez, integran el concilio 1097, guiándolos en el ejercicio del servicio a la comunidad, en el que los jóvenes han destacado con apoyo en vivienda a ancianos y familias vulnerables, recolección de alimentos para los más necesitados, y adopción de espacios públicos, entre otras actividades de servicio.

El galardonado con el reconocimiento nacional de LULAC es originario de Guamúchil, Sinaloa y criado en San Luis R.C., emigrando a los Estados Unidos en el año de 1972, a la edad de 17, iniciando su vida aquí trabajando como jornalero agrícola.

“Crucé el 11 de mayo de 1972 y me fuí directamente al valle de San Joaquín (California) a trabajar en la cosecha de fresa; mi plan no era ese, mi plan era estudiar la universidad, pero sucedieron varias cosas en mi familia que me obligaron a hacerme cargo de sostener a mis hermanos, pero también me gusto tener el dinero y otras cosas que no eran muy buenas”.

Las palabras de un mayordomo que lo cuestionó por no buscar otro futuro rondaron en su mente en esos años, llevándolo a retomar sus estudios en el Arizona Western College, de donde se graduó en 1993 con un título en contabilidad.

Desde antes, era voluntario en algunas organizaciones, entre ellas Housing America Corporation, a la que se sumó como empleado en la administración, llevando los registros contables de programas de vivienda.

En el 2003 fue invitado por John Arnold, fundador presidente de la organización PPEP, a iniciar el programa Youthbuild, al que decidieron agregar el componente de servicio comunitario al objetivo académico y ocupacional.

“La mayor satisfacción que he tenido en estos dieciséis años del programa es que los jóvenes recapaciten y vean que tomar decisiones positivas que le va a ayudar en su futuro y en una mejor vida. Siempre he creído en los jóvenes, estoy convencido de que hay que atenderlos y darle oportunidades realistas”, afirmó López, cuyas mayores influencias vienen de la labor de César Chávez, de cuyo sindicato fue miembro, y del propio fundador del PPEP, John Arnold, en quien se inspira el reconocimiento de LULAC.

Añadió que constantemente ve reflejada su historia en la de los jóvenes que pasan por el programa, muchos de ellos optando por abandonar sus estudios y postergando metas para ayudar al sostenimiento familiar.

En otros casos, dijo, las dificultades llegan de malas decisiones de los mismos jóvenes, lo que -subrayó- no tendría por qué cerrarles las puertas a las oportunidades, pero “la gente tiende a etiquetar a muchos jóvenes como flojos y mantenidos, sin tomar en cuenta que enfrentan un choque de cultura muy tremendo, al ser migrantes, y que muchos pasan por problemas familiares y personales muy fuertes”, dijo.

Por ello, Jesse López se expresó convencido de que deben multiplicarse los recursos para consejería juvenil, los que no son suficientes en la comunidad, y las oportunidades para encaminarlos hacia el servicio comunitario mientras retoman sus metas educativas.

“Cuando los jóvenes participan en servicio comunitario se llenan de una fuerza interna y ven que son útiles a la sociedad; fue lo que me llevó a formar la estructura del programa con todos esos elementos, exponerlos a que vivan la experiencia de servir a la comunidad, desde juntar basura hasta recolectar alimentos para los necesitados”, afirmó.

Anotó la importancia de ir más a fondo en ayudar a los jóvenes a superar barreras: “Si los jóvenes dejan de atenderse, va a ser difícil que tengamos una población más preparada. Tenemos que ir mas allá, ir directamente a la raíz, trabajar más de cerca con el núcleo familiar, que es donde los jóvenes se convencen de que la educación es clave para el futuro”.

Aparte de su coordinador, el concilio 1097 de LULAC estuvo representado en la Convención Nacional de LULAC por los estudiantes de Youthbuild Brissett Simental, Yomayra Márquez, Georgina Melero, Guelaguetza Quintero, Francisco Lemus, Jesús Cota, Huistor Villegas y Andrei Cárdenas.

Luego de ganar en Arizona, en la convención en Milwaukee el grupo local estaba nominado al premio de Concilio del Año, pero el galardón fue entregado a un concilio de Texas.

López señaló que los jóvenes participaron foros de educación, liderazgo y oportunidades de empleo, entre otros temas, y atestiguaron un debate entre aspirantes a la candidatura presidencial por el Partido Demócrata.

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