San Luis, Ariz.- Un futbolista local, cuya fortaleza ha inspirado a su madre y familia para superar adversidades, está en la mira de clubes profesionales en México gracias a su habilidad y entrega al deporte.

Pablo Pulido, de 12 años, es observado por los clubes Pachuca y Monterrey del futbol mexicano, y ha representado a Sonora y Baja California en campeonatos nacionales, todo ello a pesar de que los últimos cinco años han sido de vendavales para él y su familia.

Su madre, Yuliana Luera, fue entonces diagnosticada con cáncer de mama, a lo que se sumó la separación de sus padres, produciendo un ambiente adverso para continuar avanzando en el deporte y, como para cualquier menor hubiera sido, desanimarse en muchos aspectos de la vida.

Pablo, estudiante de séptimo grado de la escuela San Luis Middle School, supo sobreponerse a ese escenario, mostrando una madurez y fortaleza que transmitió a su madre: “Una vez me puse a llorar en un juego, y hay veces que no me puedo concentrar nada más por estar pensando como estará mi mamá, pero el futbol es mi pasión y lo seguiré en él”, dijo el delantero del Club Pachuca, de San Luis Río Colorado.

Aunque en la última temporada con su equipo en la liga Benito Juárez, Pablo no pudo generar muchos goles, su promedio es de ocho anotaciones por torneo y lleva cinco goles en la temporada con Tremendos, en la Asociación de Futbol de San Luis.

Ahora que su madre está por confirmar que le ganó la lucha al cáncer, Pablo recuerda cómo ese proceso de enfermedad, la situación familiar, y una cirugía de su abuelo, se reflejó en nerviosismo y falta de concentración en el campo de juego.

“El mismo día de la operación de mi abuelo fallé un gol estando frente a la portería y sin portero, me pusieron el sobrenombre de Kalusha, por el delantero del América que falló un gol igual, pero mis compañeros siempre me apoyan”, relató Pulido.

Y, sobre todo, tiene el apoyo de su madre, de su padre, a pesar de no estar con él, y de su familia: “Ellos siempre me dan ánimos; el futbol es lo que me gusta hacer y nunca lo voy a dejar, desde los cinco años ya tengo una pasión muy grande por el futbol”, agregó.

Pablo ha sido seleccionado estatal por Sonora y Baja California en tres ocasiones, y en Arizona ha representado a San Luis con Tremendos, en la Copa Food City, en el torneo Futbolito Bimbo, en torneo de la cadena Univisión, así como en la Tower Cup, en Somerton, en la que ganaron el campeonato recientemente.

Su habilidad en el futbol lo llevó, en julio, a ser el único sanluisino seleccionado para un torneo del club Monterrey, en la ciudad regiomontana, y desde entonces es observado por ese club como un prospecto para Fuerzas Básicas, a la que puede sumarse cuando cumpla los 15 años; la misma oportunidad tiene con el club Pachuca, en el que milita desde los cinco años.

En tanto, el cáncer de su madre parece haber cedido, lo que esperan se confirme a principios del año próximo, cuando se practique unos exámenes finales.

La madre recuerda el impacto que la enfermedad tuvo en su vida y en su participación en las actividades de Pablo y sus hermanos: “Para todos lados siempre lo acompañaba, y de repente no poder hacerlo es muy difícil, pero tengo mucho apoyo de mi familia, de su papá; la pasamos muy duro pero él siguió ahí, no quitó el dedo del renglón”.

“Yo salía de mis quimioterapias en Mexicali y me iba al campo a verlo jugar; para mí lo que él hace significa orgullo y fortaleza, siempre se muestra muy fuerte y maduro; los tres son mi fortaleza, aunque siendo niños, mi enfermedad y todas las dificultades han sido algo difícil de asimilar para ellos”, añadió Yuliana, quien subrayó que el apoyo del entrenador del Pachuca, Omar Guzmán, ha sido clave para que Pablo permanezca y se desarrolle en el futbol.

En el futuro inmediato de Pablo está una posible representación de Sonora que podría ganarse con su participación en el Centro de Desarrollo Deportivo municipal, además de la copa Food City, a la que volverá a ir con el club Tremendos.

Pablo cerró con un mensaje a los niños que pudieran estar enfrentando dificultades en su entorno familiar, pero quieren mantenerse y sobresalir en el deporte o cualquier actividad: “Yo les diría que que nunca se den por vencidos, que sigan sus sueños y hagan lo mejor que puedan”, dijo.

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