Somerton- Ochenta años de matrimonio celebraron Nicolasa y Rogelio González, el pasado fin de semana, renovando los votos que los unieron en 1939, en México.

Los residentes de Somerton fueron festejados con una misa, el sábado, un día antes de la fecha del 2 de junio, en que hace ocho décadas se unieron en matrimonio religioso en el pueblo de Jalpa, al suroeste da la capital de Jalisco.

Nicolasa, de 95 años, relató que se casó con Rogelio en su adolescencia, cuando ella tenía 15 años y él 18: "Eramos muy jóvenes, en ese tiempo muchos se casaban así, nos casamos primero por el civil, en marzo, y por la iglesia en junio", dijo.

Padres de 10 hijos, Nicolasa y Rogelio se casaron cuando gobernaba el país el presidente Lázaro Cárdenas, en medio de una vida rural de muchas limitaciones.

"No fue fácil, había muchas dificultades; viviamos con los cincuenta pesos al día que mi esposo ganaba, sufrimos muchas pobrezas y sacrificios", recordó.

Con seis años de casados, la familia se mudó a Tonaya, comunidad en el centro de Jalisco, en donde Rogelio trabajó en una tenenería (taller de pieles) de su abuelo, en donde recibió mejor paga, y las condiciones de vida mejoraron para los González.

"Ahí le pagaron más y nos alivianamos un poco; pasado el tiempo mi esposo se vino a trabajar para acá y yo me quedé con mis hijos; él iba a vernos cada nueve meses", agregó Nicolasa.

El jefe de familia vino a trabajar por primera vez como bracero al condado de Yuma en 1953, abriéndose posteriormente la posibilidad de obtener residencia permanente y emigrar a su familia, la que trajó en 1959 a San Luis Río Colorado, en tanto gestionaba el beneficio para que sus hijos, y luego para su esposa, emigraran a los Estados Unidos.

Nicolasa recuerda que las dificultades familiares no cesaron, pero la fortaleza y unión se inspiró en los hijos, y el deseo de sacarlos adelante.

"Siempre hay dificultades, pero la mayor satisfacción y fortaleza fueron mis hijos, por ellos nos mantuvimos. Hicimos vida en Somerton, a donde llegamos desde el principio, y nunca nos fuimos de aquí", añadió Nicolasa, quien se dedicó al hogar, excepto en dos temporadas en que trabajo en el campo.

Rogelio González, de 98 años, trabajó en las huertas de cítricos y campos agrícolas del área, saliendo a trabajar a California solo en una temporada.

Las raíces del matrimonio de los González se han derivado en ramas que toman forma en 24 nietos, 28 biznietos y 6 tataranietos.

La clave para la longevidad personal y matrimonial, finalizó Nicolasa, ha sido la fe: "Dios es el que lo hace todo; estamos cansados, pero al mismo tiempo dándole gracias a cada rato porque nos ha dejado vivir juntos entre tantas dificultades que ha habido".

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