Yuma – Cuando Larry Muñoz empezó a ser entrenador de beisbol juvenil, la razón fue una sencilla – quería ser entrenador para sus hijos.

En aquel momento no pensó que iba a encantarse del cargo.

Hoy en día, unos 40 años más tarde, Muñoz decide que el momento ha llegado para jubilarse. Pero los aficionados de beisbol de Yuma no van a permitir que lo haga sin alguna merecida fanfarria.

Muñoz fue nominado para el galardón que se da como parte del programa Game Changers, nuevamente establecido por el equipo de las grandes ligas, Diamondbacks de Arizona, para reconocer a entrenadores de beisbol juvenil.

Y fue seleccionado ser el primer recipiente de ese programa. Junto con ese honor, Muñoz pudo lanzar la primera pelota en ceremonia para iniciar el juego entre los Diamondbacks y los Cardenales de St. Louis, en el campo Chase en Phoenix, el pasado viernes 28 de mayo.

“Estoy muy afortunado”, dijo Muñoz. “Es honor ser elegido” como primer recipiente. “Me siento humilde”.

Muñoz no se acuerda exactamente cuál fue el año que empezó a servir como entrenador por primera vez, pero calcula que hace unos 40 años que lo hizo por primera vez. Dijo que iba a hacer la temporada del 2020 su última como entrenador, aunque la pandemia de COVID-19 arruinó ese plan. Mientras tanto, tomó la decisión de retirarse a partir de la temporada del 2021.

No se había planeado una celebración en marco de la salida de Muñoz, aunque George Owens cambió todo.

Owens, él mismo un entrenador y ex presidente de la liga juvenil Cal Ripken, de la Liga de Beisbol Juvenil de Yuma (YBBL), decidió nominar a Muñoz para el reconocimiento Game Changers.

“Larry Muñoz ha ejercido influencia positiva en el campo de beisbol durante más de 30 años con la (YBBL)”, escribió Owens en su carta de nominación.

“Como entrenador ofrece conocimientos, habilidades de beisbol y, sobre todo, una actitud tranquila. Larry es entrenador progresivo y enseña a sus jugadores a tomar las cosas a su ritmo y avanzar por las situaciones. Esto es importante no solo en los deportes, es esencial a la vida”.

Agregó: “Yuma ha sido benedecido contar con Larry Muñoz como entrenador. Él es leyenda en nuestra comunidad y es desinteresado. No solo es un muy buen entrenador, ejemplifica el tipo de persona que queremos que sea model para nuestros hijos mientras se crecen”.

Al principio, dijo Muñoz, lo unico que quería hacer era servir como entrenador de sus hijos, Manuel, Gabriel, Steve y Eric.

“Para mi era divertido y seguí a hacerlo”, dijo. “Después de que mis hijos salieron, seguí a ser entrenador porque me gustaba hacerlo. Era divertido, me gustaba ver a los niños lograr sus primeros hits, ver las sonrisas de cara. Valía la pena ver todo eso. Era increible”.

De unos 480 muchachos para quienes sirvió como entrenador, fueron dos que se destacan – César Castillo y Jake Thrower.

Castillo llegó a jugar para el equipo de beisbol de la Universidad Estatal de Arizona y después fue reclutado por los White Sox de Chicago, de las grandes ligas. Jugó en la organización de los White Sox antes de ser maestro y entrenador principal de beisbol para la Preparatoria de San Luis.

“Larry fue mi entrenador cuando empecé a jugar a la edad de 10 años”, dijo Castillo. “Lo hizo algo divertido y hoy en día está tan entusiasmado como lo recuerdo en 1989. No ha cambiado y todavía él está tan apasionado como era cuando yo tenía 10 años”.

Agregó: “todavía saca lo mejor de nuestros muchachos de Yuma. Yo quiero ser como Larry y ser entrenador por mucho años y tener impacto positivo en las vidas de nuestro muchachos, tanto en el campo como afuera, como lo ha hecho él durante más de 30 años”.

Thrower jugó como parte del equipo juvenil patrocinado por la empresa Carol’s Catering Service, para el que Muñoz sirvió como entrenador, y el que ganó el campeonato de la ciudad en 1987.

Thrower después jugó para la Universidad de Arizona y firmó con los Padres de San Diego como agente libre.

“Larry Muñoz fue más que entrenador; para sus ex jugadores fue figura paterna, un modelo, un sistema de apoyo y amigo”, dijo Thrower.

“Nos animó, nos motivó y nos alentó a divertir el deporte. Durante los días que jugué en las ligas juveniles, yo era muy duro conmigo, y hoy en día me acuerdo que él se sentaba a mi lado y me animaba y me ayudaba a entender que un ponchado, un error o mal rendimiento de lanzamiento eran parte del deporte”.

Agregó: “él estimulaba el espiritu competitivo que todos deportistas necesitan para sobresalir. Él es el ejemplo perfecto de un entrenador y embajador de beisbol. Estoy tan agradecido para él que sea reconocido. Lo merece”.

Dustin Payne, director de asociaciones comunitarias y programas estratégicos para los Diamondbacks, dijo que el programa Game Changers se estableció para reconocer a entrenadores de deportes juveniles que imparten principios positivos a jóvenes.

“Elegimos a Larry (como primera recipiente) en base de la nominación presentada por George Owens de la Liga de Beisbol Juvenil de Yuma. De leer la nominación fue claro que Larry fue el ganador más merecido de este reconocimiento, en base del impacto que ha hecho a las vidas de tantos jugadores jovenes y sus familias durante más de 30 años”.

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