Hace más de una década, Santiago González, de 78 años, fue diagnosticado con la enfermedad de Alzheimer. En ese entonces su familia no sabía lo difícil que sería el camino que iban a tener por delante. El Alzheimer vino acompañado de otros problemas de salud cuando Santiago todavía era joven. A sus 65 años, empezó con diabetes, y esquizofrenia. Por las noches tenía alucinaciones.

“Antes del diagnóstico mi papá era un persona muy fuerte, un papá muy exigente con carácter fuerte”, dijo Maury González, su hija que tiene 47 años.

Para Maury es triste de recordar cómo era y de pronto verlo poco a poco perder sus recuerdos. El Alzheimer es un tipo de demencia que causa problemas en la memoria y habilidades cognitivas.

Es por eso que hace cinco años Santiago y su esposa se mudaron de Durango, México a los Estados Unidos en búsqueda de mejores servicios de salud para tratar con su condición. Pero no fue fácil. Santiago no tenía cobertura de seguro médico porque debía ser residente del estado por al menos 5 años, un requisito para calificar para el sistema de cobertura médica del estado conocido como AHCCCS.

La familia González no está sola en estos desafíos, según la Asociación de Alzheimer de Arizona, los hispanos y afroamericanos tienen más prevalencia a padecer esta enfermedad que los anglosajones. Según el Banner Alzheimer’s Institute, los afroamericanos son dos veces más propensos a ser diagnosticados con Alzheimer mientras los hispanos son una vez y media más propensos que los blancos. Pero no son diagnosticados con tanta frecuencia. Los motivos incluyen barreras culturales, falta de información, y temor a buscar servicios, de acuerdo a expertos en el tema.

Aún cuando la enfermedad es diagnosticada como en el caso de González las familias tienen otro tipo de problemas como lo es la falta de un seguro médico.

Un cuidado en familia

De momento, Santiago vive en Laveen con su esposa, su hija Aracely Villegas, su yerno, y sus cuatro nietos. El resto de sus 7 hijos viven en México

“De hecho nos tomamos turnos (para cuidarlo)” dijo Maury. “Yo vengo por las mañanas para ayudar en levantar a mi papá, (y) ayudar a bañarlo”.

Durante las noches su hermana, Aracely, ayuda a su padre y el resto del día es su madre quien lo cuida.

Pero toda la familia colabora de una forma u otra.

“Los [hermanos] que no están viviendo aquí pues ayudan económicamente”, dijo Maury.

Maury dijo que ellos no se esperaban que la enfermedad de Alzheimer iba a impactar a su padre tan rápido. Simplemente no sabían mucho al respecto. Pero no buscaron ayuda antes porque temían que fuera costoso tras no tener un seguro médico.

“Se nos puso difícil”, dijo Maury .“Una de las consecuencias del Alzheimer es que en las noches a veces está hablando fuerte, no duerme, es difícil”.

Maury conoció a la trabajadora social Graciela Mera de la Asociación de Alzheimer en Arizona hace más de un año y eso hizo la diferencia.

Originalmente ellos querían saber más sobre cómo manejar las situaciones que se les presentaban con la enfermedad. Necesitaban saber cómo levantar a su papá y ayudarlo para completar tareas diarias.

Mera comenzó a visitarlos, dándoles una asesoría personalmente para que aprendieran a cómo hablar con una persona con un caso específico del Alzheimer, cómo entender la enfermedad y cómo cuidar a su ser querido.

“Esto crea estrés no saber cómo comunicarse con la persona que tiene demencia”, explicó Mera. Las familias muchas veces tienen dificultad enfrentando la realidad de que su ser querido ya no recuerda sus nombres o los reconoce, explicó la experta.

Latinos, afroamericanos en riesgo

Ganesh Gopalakrishna, un doctor especialista en demencia de Banner Alzheimer’s Institute, dijo que hay estudios recientes que corroboran la prevalencia alta de casos de demencia en hispanos y afroamericanos.

Esto se debe a una combinación de factores biológicos, culturales, sociales y socioeconómicos, explicó. Algunos de los factores incluyen problemas cardiovasculares como diabetes e hipertensión, y la falta de educación en comunidades latinas y afroamericanas sobre el tema. Así como también pruebas de diagnóstico que no se ajustan a las variaciones culturales de los latinos, hábitos alimenticios socioeconómicos, y menor acceso a la atención médica en comunidades de grupos de minorías étnicas.

Gopalakrishna explicó que hay muchos factores culturales que afectan que estas minorías busquen ayuda médica los cuales incluyen la tendencia de minorías para encontrar medicina alternativa y una desconfianza general hacia el sistema de salud.

La educación es una forma de protegerse y prevenir el desarrollo de esta forma de demencia, porque ayuda a la personas a mantener sus capacidades cognitivas durante más tiempo, afirmó Gopalakrishna.

Ese tipo de apoyo será crucial para las minorías dados los cambios demográficos que se proyectan en los próximos años.

El doctor Gopalakrishna dijo que para el 2060 el número de personas mayores de 65 años podrá duplicarse y el aumento más notorio se dará en las poblaciones minoritarias.

El pronóstico para Arizona es preocupante para los expertos sobre esta forma de demencia.

El estado ocupa el segundo puesto en todo el país por tener la tasa más alta de incremento de personas diagnosticadas con Alzheimer.

Entre 2018 y 2025 los diagnósticos de esta enfermedad aumentaron cerca del 43 por ciento en el estado, después de Alaska que tuvo un aumento en el porcentaje de casi un 47 por ciento.

“Es crucial que lleguemos a las poblaciones minoritarias”, dijo Gopalakrishna.

Aunque Maury y su familia dudaron en aceptar ayuda profesional, ahora más que nunca entienden la importancia.

“Es un gran beneficio que yo invito a la comunidad que este pasando por una situación así a que tomen ventaja. Pero en primer lugar que se informen”, concluyó Maury.

Yattsi Medina contribuyó a este reportaje.

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