San Luis R.C., Son.– El sector salud del estado de Sonora reiteró a las comunidades de la entidad el llamado a mantener las medidas sanitarias equivalentes al estatura de riesgo máximo, aun con la reapertura de actividades no esenciales.

Y es que los casos de COVID-19 siguen creciendo al mismo ritmo que en la fase de mayor riesgo de la pandemia en la mayoría de los municipios, de acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Salud.

En ese panorama, Sonora sumó 3,414 nuevos casos confirmados, para llegar a 18,526, y 290 fallecimientos relacionados con el virus, para alcanzar los 1,756.

“Si por mi fuera yo mando cerrar todos los municipios; hace unos días te acabo de comentar que no estamos en el mejor momento para cambiar a semáforo naranja”, dijo ayer Enrique Clausen, titular de la Secretaría de Salud, en un mensaje a los sonorenses en Facebook.

El 17 de julio, el gobierno federal bajó a Sonora de máximo a alto en el semáforo de riesgo de la pandemia, pasando de rojo a naranja, indicando factibilidad de reabrir algunos englobes no esenciales de la economía.

El gobierno del estado pidió entonces a los municipios tomar con cautela ese anuncio, pero dejó en ellos la decisión de reabrir esas actividades.

Aquí, el Consejo Municipal de Salud aprobó la reapertura el 22 de julio, abriendo sus puertas restaurantes, gimnasios, cines, hoteles, peluquerías y estéticas, entre otros giros, con medidas sanitarias y con capacidad reducida.

Y aunque en la última semana San Luis R.C. tuvo cuatro días con registro de un digito en nuevos casos del virus, los días restantes fueron de dos dígitos, con el 23 de julio como el día de mayor incidencia, con 46 nuevos casos confirmados.

Del 19 al 28 de julio se confirmaron 121 nuevos casos de COVID-19 en el municipio, para llegar a 1221, y murieron 17 pacientes, alcanzando los 170 fallecimientos relacionados con el virus.

El fin de semana, Clausen dijo que se temía un repunte de casos de COVID-19 con la reapertura de actividades, añadió que el riesgo es la saturación de hospitales y la afectación al personal de salud que “lleva meses trabajando a su máxima capacidad”.

La Secretaría de Salud reportó que en la última semana fueron hospitalizados 133 infectados para un total de 1,483 hospitalizaciones por el virus.

Y aunque el funcionario destacó el esfuerzo del sector salud para aumentar las pruebas de detección del virus, con 4,304 del 19 al 28 de julio, dichas pruebas solo se aplican en casos de personas con síntomas similares a los del virus, por lo que el número toral de pruebas es de 26,604.

En comparación, el Departamento de Salud reportaba hasta ayer 51,739 pruebas realizadas en el condado de Yuma.

En Baja California, en donde el gobierno del estado aplazó a esta semana la decisión de reabrir la economía, la Secretaría de Salud de la entidad reportó ayer que la vecina Mexicali sigue arriba en la incidencia, con 7,046 casos confirmados de COVID-19 y 1,220 defunciones, concentrando en ambos renglones más de la mitad de la incidencia estatal.

La semana anterior, el gobernador Jaime Bonilla, dijo que la reapertura dependerá de que baje la incidencia del virus en las entidades vecinas de California y Sonora.

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